Pensar en contra de la corriente
Vamos a recordar una historia, una historia de amor verdadero. Mirad:
Un chaval joven se encuentra en una fuente con una chica que cuida de un rebaño. Ella le lleva a su casa ya que se ha dado cuenta de que es pariente suyo. Él se enamora completamente de ella y se ofrece a trabajar durante 7 años para su padre, si éste a cambio le ofrece su mano en matrimonio…




Últimamente me he dado cuenta lo importante que es tener un enfoque claro de donde invertir nuestras fuerzas, energía y pasión.
Una de las cosas que más me gustó de hacer el programa de "9 meses" de La Industria fue la oportunidad de experimentar lo que es servir; y servir en cualquier campo y en cualquier situación.
Me encanta conducir, pero tengo que reconocer que me equivoco muchas veces de camino por no ir mirando las señales de tráfico.
"No tengo tiempo" es una de las expresiones que más utilizo en mi día a día. ¡Todo en mi vida pide ser lo primero! A veces lo primero es descansar, otras lo primero es comer, o comprar, ducharme, arreglarme, estudiar, escribir, leer, hacer un trabajo, limpiar, pintar la pared, hacer fotos, llamar por teléfono, etc. Y así una lista interminable de cosas que hacer a lo largo de un día, de una semana, de un mes... pero la cuestión es, ¿Dónde queda Dios en todo esto? ¿Cuánto tiempo dedicamos a Dios? Dios, el que nos da la vida, el que nos deja respirar cada minuto sólo por su gracia y misericordia, el que se preocupa por cada pequeño detalle, el que anhela llenarnos de Sus bendiciones, de Su amor, nuestro enamorado ¿No se supone que es con la persona que más tiempo queremos estar? Pero en vez de hacer eso, dedicamos nuestro tiempo a todo lo demás, mientras que "todo lo demás" lo tenemos gracias a Él.