Tu etiqueta

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mi etiqueta tu etiqueta nuestra etiquetaCada uno de nosotros lleva una etiqueta puesta que todos pueden ver. Todos "somos" y deseamos "ser" algo en concreto. Nos miramos unos a otros buscando pistas para seguir desarrollando nuestra propia identidad.

Hoy en día el etiquetado de los productos alimenticios es obligatorio. Como consumidores tenemos varios derechos: derecho a la seguridad y derecho a la información. Una de las funciones más importantes del etiquetado de los productos es identificar a la persona responsable del producto. Los que leemos con atención estas cosas buscamos encontrar un etiquetado claro, no escrito en chino, y tampoco con letra diminuta que no se entiende y sólo sirve para atormentar a los mayores de los cincuenta años como yo. En mi caso, siempre me fijo en el etiquetado porque tengo una alta intolerancia a la lactosa, que si me descuido, acabo con jaquecas.

En 2 Corintios 1:20-22 Pablo escribe: "Todas las promesas que ha hecho Dios son SÍ en Cristo. Así que por medio de Cristo respondemos AMÉN para la gloria de Dios. Dios es el que nos mantiene firmes en Cristo, tanto a nosotros como a vosotros. El nos ungió, nos selló como propiedad suya y puso su Espíritu en nuestro corazón, como garantía de sus promesas." Para los que hemos decidido seguir a Jesús, solamente si nos fijamos en Dios, como dice Pablo, está el poder llegar a ser lo que anhelamos ser.

¡Fíjate qué sello llevamos! Fíjate que no es un sello de cada una de nuestras imperfecciones, ni de nuestras derrotas De acuerdo con el texto anterior, llevamos el sello repetido ¡¡de DIOS... para DIOS...DIOS!!

Cuando tenía 21 años estudiaba enfermería en un hospital-escuela de Buenos Aires. Una noche decidí que tenía libertad para salir a divertirme con mis compañeras y los médicos, que de vez en cuando hacían fiestas y me invitaban.

Al poco de llegar a la fiesta un médico con el que nunca había hecho amistad alguna se me acercó y me dijo: "Enfermera Bentson, éste no es un lugar adecuado para ti. Permíteme llevarte de vuelta a la residencia de enfermeras ¿OK?" La verdad es que yo no sé si él volvió a la fiesta o no. Era un hombre casado. De alguna forma ese médico se había fijado en el testimonio que yo había dado hasta ese momento, y sabía que yo no pegaba en aquella fiesta. Me sentí avergonzada de que alguien como él tuviera que protegerme, o salvar así la fiesta, no sé cuál, pero me alegré de la lección que aprendí del Espíritu Santo.

¿Que ven los demás en nosotros? ¿Nos importa que puedan leer nuestra etiqueta y llegar a la conclusión de que no somos coherentes? ¿O cambiamos la etiqueta dependiendo de la situación? A veces nos descolocamos pues nos olvidamos de cambiar la etiqueta que llevábamos la noche anterior, y nos preguntamos ¿Qué nos pasa hoy en la reunión? ¿Acaso hemos llegado al punto de sufrir de doble personalidad?

Hace poco han sido los carnavales y por eso me viene a la mente que podemos vivir todo el año en un carnaval espiritual, quitando y poniendonos las máscaras que más nos convienen. . ¡Qué complicado! El otro día en la radio escuché algo sobre el "Síndrome del Impostor" y hablaban de personas con tan baja autoestima que creen no merecer los éxitos que han obtenido. Sería una pena que después de haber sido sellados por Dios y de tener la gararntía suya, que vivamos creyéndonos tantas mentiras que nos hacen vivir en condenación. Tengamos claro que necesitamos una identidad sana y auténtica en Dios.

¡Cómo nos complicamos- cuando realmente sólo tenemos que volver a entender, recibir y abrazar con fe sencilla aquel sello con que Dios nos ha marcado!

connie.jpgEn Efesios 1: 13 Pablo vuelve a escribir "fuisteis marcados por el sello que es el Espíritu Santo prometido." Y en Efesios 4:30 añade a estos pensamientos, "No agravéis al Espíritu Santo de Dios con el cual fuisteis sellados ..."

Si llegamos a valorar Su sello como el valor más maravilloso del mundo, y entendemos por qué Dios quiere que lo exhibamos, no será un esfuerzo hacerlo sino una alegría. La vida cristiana auténtica es la que refleja "la marca, el contenido y la procedencia" de lo que sólo el Espíritu Santo puede hacer. Lo hace todo Él. Incluso es Él quien nos mantiene firmes en nuestra identidad.

Nuestras amistades tienen también el derecho de conocer lo más valioso que hemos descubierto, que es la increíble realidad de Dios y nuestra identificación con Cristo Jesús. Necesitan información y garantías de autenticidad. Y la vida cristiana es muy enrollada si la vivimos con esa libertad, y nos sentiremos felices cada vez que nos alegramos con Dios, y con cada detalle que tiene con nosotros, pues sabremos que El se está alegrando con nosotros, y de habernos dado Su sello.

Artículo de Connie Bentson