implicate

Santidad

Imprimir
PDF

temor de Dios"Al oír estas palabras, Ananías cayó muerto. Y un gran temor se apoderó de todos los que se enteraron de lo sucedido." Hechos 5:5 (NVI)

La historia de Ananías y Safira fue un golpe muy duro a la iglesia primitiva. Recién comenzaban y primaba la unidad, el fervor y la devoción a Dios. La iglesia crecía y se multiplicaba con poder y constancia. La comunión era unánime y Dios bendecía a los hermanos. Había un mismo sentir, un mismo espíritu, temor de Dios.

Hasta que sucede este hecho. Un matrimonio vendió una casa y dio parte de lo cobrado para la iglesia. Pero mintieron al decir el valor de la venta. Tenían el derecho de no vender, de vender y no dar nada de ofrenda, o de dar una parte o darlo todo. Podían hacer lo que quisieran con el dinero. Pero no podían mentir. Dios lo considera pecado.

Y el castigo no se hizo esperar. Dios obró de manera ejemplar, con la decisión de mostrar su opinión en este tema. Fue una muerte instantánea. Y el resultado fue que se apoderó de todos un gran temor. Si hasta ese momento respetaban y honraban a Dios, después del hecho tuvieron temor de su Persona. No miedo ni pánico, sino un reverencial respeto por la dignidad y santidad de Dios.

¿Dios ha cambiado? ¿Opina distinto del pecado? ¿Cambiaron sus valores o parámetros? ¿Se hizo más blando? Definitivamente NO. Dios sigue siendo el mismo, su perfecta y absoluta santidad no se ha modificado ni se modificará. Sin embargo hoy no actúa de la misma manera. Alguien dijo que si lo hiciera, necesitaríamos una enorme morgue debajo de cada iglesia, porque se llenaría rápidamente.

Hoy no tenemos respeto por la santidad de Dios, ni cuidado por nuestras acciones. Y como pensamos que Dios no actúa ni disciplina, abusamos de la generosidad de su amor. El mismo Dios que quemó con fuego Sodoma y Gomorra por sus aberraciones sexuales, fue el que fulminó a Ananías y Safira por una mentira. En nuestra balanza, el primer pecado es mucho más grave que el segundo. Para Dios es solo pecado.

Y su Justicia no ha cambiado. Dios nos alerta hoy a cuidar nuestra santidad. Él nos demanda madurez y una vida sin pecados. Dios nos exige una vida virtuosa de piedad. No te equivoques como Ananías. Su juicio continúa.

REFLEXIÓN – Dios te demanda santidad. No lo desafíes.

Escrito por Dany, ver fuente