Resumen de una de las charlas de Marcos Jobe durante el XII Encuentro de ContraCorriente FUEGO, impartido en la Zona EnRed, dedicada a la formación de líderes de jóvenes y jóvenes con potencial de liderazgo.
La posada de la muerte.
De un modo u otro todos podemos ser líderes, personas que por su
influencia marquen una trayectoria que otros puedan seguir, pero
debemos saber que hay ciertas “reglas” que decidirán nuestro éxito.
Moisés fue sin duda uno de los mayores líderes de la historia bíblica.
Fue llamado por Dios desde una zarza ardiente y tomó pasos de
obediencia a ese llamado. No obstante, ni lo grande ni lo especial de
su llamado hizo que Moisés pudiera saltarse estas “reglas”.
Esto lo podemos ver en Éxodo 4.24, uno de los pasajes más raros de la
Biblia. “Aconteció que, en el camino, Jehová le salió al encuentro en
una posada y quiso matarlo.”
Moisés había salido en obediencia a Dios,
Siendo así ¿Por qué Dios quiere matarle? ¿Qué sentido tenía esa
emboscada repentina? Es probable que en ese momento Moisés cayera
enfermo de muerte. Durante este tiempo su esposa Séfora hace algo que
Moisés debería haber echo hace mucho tiempo. Dios había estipulado la
circuncisión como la señal de pacto con su pueblo (Gen 17:11). La
circuncisión debía llevarse a cabo al octavo día de nacer, pero el hijo
de Moisés seguramente ya pasaba los 15 años. No sabemos cuanto tiempo
estuvo Séfora persiguiendo a su hijo con su piedra afilada para
practicarle la dolorosa circuncisión (Ex.4.25) pero seguramente pensó
que hubiera sido mejor haberlo hecho de bebé.
En este punto de la vida y del llamado de Moisés, Dios se plantó. No
estaba dispuesto a permitirle ir adelante si no cumplía con los pasos
de obediencia que estaba postergando. Y el momento que Dios escogió fue
precisamente cuando Moisés estaba enfrentándose a su llamado.
Mientras tú estés haciendo nada, entretenido en cuestiones superfluas
quizás parezca que eso que tienes pendiente con el Señor no es nada,
pero si quieres enfrentarte al llamado, al momento de dar pasos, se te
va a reclamar lo pendiente sí o sí. “La obediencia pospuesta es
desobediencia”.
Si estás en un país con tu maletero lleno de substancias ilegales, no
vas a despertar mucho interés a no ser que trates de traspasar una
frontera. Cuando vamos hacia el llamado, Dios exige de nosotros
obediencia, y cualquier mandato que hayamos pospuesto se nos demandará.
Dios no estaba dispuesto a pasar por alto el “detalle” incumplido de
Moisés, y no pasará por alto en ti ningún paso que estés posponiendo.
¡Deshazte ya mismo de cualquier elemento ilegal en tu maletero! Porque
con algo pendiente no pasarás la frontera de tu llamado.
Artículo: Aaron Leví
Foto: Keilah y los valientes de La Industria