ContraCorriente desde hace varios años se ha
convertido en un festival de referencia entre la juventud cristiana española.
Bandas radicales, ponentes extranjeros, decoraciones innovadoras, arte
postmoderno y cantidades ingentes de jóvenes vibrando al ritmo que marca Dios.
Desde fuera parece que son esas cosas las que
hacen que ContraCorriente se haya convertido en una de las conferencias de
jóvenes más importantes. Hasta que uno va a ella como voluntario.
Entonces uno va al retiro de voluntarios, y
comprende que el corazón mismo de ContraCorriente no son las bandas, los
predicadores, las luces ni el sonido. El motor de ContraCorriente son los
corazones de los voluntarios, que en forma de gran familia, están dispuestos a
sacrificar su propio disfrute y comodidad por hacer la conferencia lo más
increible posible a todas y cada una de las personas que asistirán a ella.
Personas normales, igual que tú, pero que este
año han decidido ir un paso más allá, servir a Dios y a la gente con lo poco
que tienen, mucho estress y casi siempre buen humor. Gente que cuyo objetivo
este año no es recibir, sino dar. Para ello nos reunimos en Ugena el pasado fin
de semana. Para prepararnos, conocernos, alabar a Dios, orar por los que han estado, y por los que
estarán.
Ser voluntario es un sacrificio, pero hasta
que uno no lo es, no puede decir que conozca ContraCorriente. Quizás este año
ya sea tarde para tí, ve a la conferencia, disfruta y recive.
Y el año que viene planteate ir un paso más allá, merece la pena.
Esteban Sanz






