El soplo de Dios

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Una historia; por Itiel Arroyo
Basado en Juan 3:1-15

Nicodemo se puso su túnica oscura, le ayudaría a ocultarse en las sombras de la noche, al fin y al cabo él era un líder religioso y no podía permitir que le relacionasen con Jesús. Sería un escándalo, probablemente le echarían de la sinagoga, y era consciente del riesgo de ver a un alborotador. Así es como llamaban a Jesús. Pero cuando le escuchó hablar en las calles algo se despertó en el corazón de Nicodemo, algo que hacía mucho tiempo no sentía, como si la personalidad de aquel alborotador le atrajese magnéticamente, y podía sentir la adrenalina invadiendo cada rincón de su cuerpo mientras recorría las callejuelas en busca del lugar de la cita.

 

Sentados sobre unos cojines, en medio de una habitación alumbrada únicamente por tres velas, el viento soplaba fuertemente en el exterior. Se podía oír el silbido del viento recorriendo los callejones de la ciudad, como si fuese una melodía caótica, y la ventana que les separaba golpeaba contra el cerrojo cada vez que resistía un nuevo soplido.

¿Puedes ver lo que estoy haciendo? - preguntó Jesús a Nicodemo.

¿A qué te refieres? - Respondió él, no sin dejar notar su nerviosismo - Solo sé que has venido de Dios como maestro, porque nadie puede hacer estas señales que tú haces si Dios no está con él.

Estoy trayendo el Reino de Dios sobre la tierra, para que la voluntad de mi Padre se haga en la tierra como se hace en el cielo - Continuó diciendo Jesús - pero solo los que nacen de nuevo pueden entender lo que estoy haciendo y pueden formar parte del movimiento.

No comprendo lo que estás intentando decirme ¿Nacer de nuevo? - Dijo exaltado - ¿A caso puede un hombre adulto entrar de nuevo en el vientre de su madre para volver a nacer?

Jesús tomó una de las manos de Nicodemo entre las suyas y mirándole a los ojos le dijo:

- No estás entendiendo nada, aunque te llaman maestro de las cosas espirituales. Nacer de nuevo significa volverse como un bebe, desaprender lo aprendido, alineando tu mente, tu forma de pensar, con la mente y la forma de pensar de Dios. Ver las cosas desde sus ojos. Solo así podrás ver el Reino en movimiento, solo así podrás ver lo que estoy haciendo y  formar parte del soplido...

De repente la ventana se abrió violentamente empujada por la fuerza del viento. Las cortinas danzaban al ritmo de la fuerza invisible,  el fuego de las velas se apagó dejando tras de sí una estela de humo y una cantidad asombrosa de hojas de arboles invadieron de pronto la habitación. Nicodemo se asustó ante aquel acontecimiento pero Jesús parecía disfrutar con lo que estaba pasando, como si de alguna forma él lo hubiese provocado.

El viento sopla de donde quiere y oyes su sonido, más ni sabes de donde viene ni a donde va - dijo Jesús riéndose mientras se levantaba para cerrar de nuevo la ventana - ¿Puedes ver el viento Nicodemo?

No puedo ver el viento, pero puedo ver sus consecuencias -  Contestó Nicodemo mientras intentaba encender de nuevo las velas -  ¡Mira como ha quedado la habitación llena de hojas! Esto parece el jardín de la casa.

Así como el viento, es el movimiento que Dios está poniendo en marcha. No lo puedes ver con tus ojos, pero está ahí y puedes ver sus consecuencias. No lo puedes parar si va en contra de tus intereses, ni lo puedes controlar en tu propio beneficio. Es el Reino de Dios invadiendo la tierra, el soplo de Dios encendiendo de pasión el corazón humano, pasión por lo que apasiona el corazón de Dios: Amor, Justicia, Libertad y misericordia. - Decía Jesús mientras su rostro parecía iluminarse - Pero Nicodemo, solo los que nacen de nuevo pueden formar parte del  soplo de Dios, del movimiento que cambiará el mundo.